Dibujante barranquillero, Dylan Altamiranda.
De más de 200 candidaturas, la obra de Dylan fue seleccionada por un jurado de la Academia de Bellas Artes tras un proceso de evaluación riguroso.
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Dylan Altamiranda

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Dylan Altamiranda, el barranquillero que con sus dibujos conquista París

El dibujante, es finalista del prestigioso Premio Pierre David-Weill 2026, de la Academia de Bellas Artes, de la capital francesa.

Para Dylan Altamiranda, el dibujo no fue una etapa sino su proyecto de vida. Mucho antes de ser reconocido en la escena artística de Europa, Dylan era un niño que copiaba ilustraciones de enciclopedias por diversión, bajo la mirada de una familia que, aunque ajena al mundo del arte, confió "ciegamente" en su talento.

El joven, radicado en Francia desde 2019, es egresado del programa de Artes Plásticas, de la Facultad de Bellas Artes y magíster de la École Nationale Supérieure d’Arts de Paris-Cergy. Esta formación le permite hoy celebrar un hito que consolida su carrera internacional: ser uno de los 24 finalistas del Premio de Dibujo de la Academia de Bellas Artes de París ‘Pierre David-Weill’, un certamen que desde hace 50 años define el rumbo de las nuevas generaciones de artistas en ese país.

Su historia es un tributo a la educación pública y a los mentores que forjaron la escena cultural del Caribe colombiano. Recuerda -con afecto- a la maestra Carmen Sierra Duarte y al profesor Antonio De Alba, quienes lo guiaron desde la infancia y el bachillerato en el Instituto Alexander Von Humboldt.

Sin embargo, elegir las artes en una ciudad como Barranquilla no estuvo exento de prejuicios. "En el contexto barranquillero, estudiar artes era y es generalmente considerado, sea como un lujo, sea como una pérdida de tiempo", explica el artista en diálogo con Zona Cero.

Pese a las presiones para seguir carreras "más serias" como la ingeniería, para él “no había gente más seria ni más genial en la historia que los artistas que había conocido en los libros".

La conquista de París

El salto al viejo continente no ha borrado su trayectoria en el Caribe, donde dejó una huella activa entre 2014 y 2018 con proyectos en el Museo del Caribe y la creación de ‘Cubo Abierto’, un espacio independiente para talentos emergentes.

Su reciente figuración en el Premio Pierre David-Weill lo sitúa en la élite del dibujo contemporáneo. De más de 200 candidaturas, su obra fue seleccionada por un jurado de la Academia de Bellas Artes tras un proceso de evaluación riguroso. Aunque no se llevó el galardón principal, Altamiranda reconoce el valor estratégico de este logro.

"Es un paso importante que ciertamente legitima el trabajo que he venido realizando hasta ahora. Esta visibilidad ayuda a abrir puertas y jalonar proyectos", afirma.

Esa visibilidad ya tiene frutos concretos: la exposición ‘Retourner là bas, ça n’existe pas’ (No se puede volver allá), que se inaugurará en octubre de este año en París, bajo la curaduría de Pierre Duval y en colaboración con el artista indio Aniruddha Biswas.

El arte como un estilo de vida

Para los jóvenes que hoy ven el arte con incertidumbre desde las aulas en Colombia, Dylan es enfático en que la formación y la disciplina son las únicas herramientas contra el desconocimiento. Su consejo es una mezcla de audacia y realismo.

"Yo le digo a los jóvenes que se atrevan, que es posible alcanzar los sueños, pero deben tener en cuenta que la pasión no basta si no se convierte en una estructura de vida. A diferencia de otros trabajos, yo soy de pensar que esto no tiene horario. Hay que asumirlo como algo más que profesional, es un estilo de vida, algo con lo que se vive", sostiene.

Mientras prepara sus próximos proyectos en la capital francesa, Dylan Altamiranda sigue demostrando que aquel niño que copiaba mapas y esquemas biológicos de las enciclopedias en Barranquilla, ha logrado, finalmente, escribir su propia página en la historia del arte actual.

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